La raíz etimológica de educación proviene del latín educare que significa:  criar, alimentar» o instruir.  Sobre la palabra educación, el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE,2001) señala: “(Del lat. educatĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de educar.2. f. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.3. f. Instrucción por medio de la acción docente. 4. f. Cortesía, urbanidad”.

La educación es tan antigua como la historia del hombre. Al principio y por muchos siglos – y todavía en muchos países- tuvo carácter clasista y de privilegio en unos sectores que solo podían acceder a ella. Así en la India antigua su finalidad principal era la abolición o eliminación de la ignorancia espiritual (moksha). En la época de la China influida por el pensamiento del famoso pensador Confucio (Kung Fu-Tse-años 551/ 479–a.C)

La educación abarcaba la preparación moral de pocas clases sociales, instrucción que se complementaba con la intelectual y con la guerrera, era el maestro un guía superior destacado en inteligencia, honestidad y formación que le enseñaba al niño o al joven el camino al conocimiento. 

En el antiguo Egipto la educación comprendía estudios de religión, lectura, escritura, matemáticas, urbanidad, natación gimnasia y otras disciplinas, la mayoría de los maestros pertenecían a la casta de los sacerdotes. También consideraban a la educación como un instrumento para alcanzar honores y bienes de fortunas; la madre en el hogar desempeñaba un gran papel en la formación moral y religiosa de los hijos.

En las Ciudades-Estados de Atenas y Esparta (Grecia) la educación tenía por objeto la formación de los ciudadanos (minorías) para su participación en la vida política y civil de la polis. En Atenas se desarrolló más la cultura que en Esparta, en cambio esta ciudad desarrolló un gran ejército en cantidad y formación militar. 

Después de los siglos III y II a.C., la cultura y la educación griega tuvieron gran influencia en Roma. Al principio la educación de los niños en esta ciudad estuvo a cargo de los padres y después de la conquista romana de Grecia fueron muchos de los maestros griegos los que se encargaron en Roma de la educación de sus niños y jóvenes aristocráticos.

En Grecia, en cierta época, se distinguió entre educación e instrucción. Nos recuerda el gran filósofo español, docente y escritor Fernando Savater, en su libro El Valor de educar (2007) que el pedagogo era un fámulo (sirviente del hogar) que convivía con los niños y adolescentes, instruyéndolos en los valores  de la ciudad, formando su carácter y desarrollo moral, y el maestro era un colaborador externo de la familia que enseñaba conocimientos instrumentales como la lectura y la escritura, es decir, el pedagogo era un educador  y el maestro, un simple instructor que tenía una función secundaria, conceptos que requieren ser analizados aparte y en mayor espacio y  que a veces se emplean como sinónimos.

La educación es un proceso integral, complejo y continuo que le permite al hombre ir modificando en forma positiva su conducta, afectos y aptitudes a través del aprendizaje de conocimientos, hábitos, destrezas y de valores para participar  en la  sociedad en forma  pacífica, civilizada respetando a los demás  seres humanos,  a la ley y al  medio ambiente.

Por: Gilberto Bruzual Báez. Profesor universitario

Imagen: cortesía de AVACONews. Universidad de Ibagué

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Mary Plazas

Comunicadora social y docente universitaria. Directora del portal y programa radial Universidad en Línea. Facebook | Twitter

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